Niños.

02.08.2014 13:00

Cuentan que un manzano había crecido en tierra de nadie, y no muy fértil, que tenía unos frutos excelentes. Dos niños, cada uno por su lado lo habían descubierto sin saber el uno del otro dado que eran de pueblos diferentes. Un día se encontraron y al ver que no llegaban a las manzanas, ni con un palo, decidieron ayudarse para coger algunas manzanas y repartírselas. Teniendo conocimientos sus padres del yazgo, decidieron harto suyo y uno de ellos construyó un muro al rededor, cada vez más alto para que sus vecinos no pudieran tener manzanas de el. Los niños no entendían nada, y una noche sigilosamente, se juntaron para tirar el muro abajo. Al día siguiente el padre que lo había vallado repleto de ira cortó el manzano de raíz diciendo a su vecino: ¡Yo no las comeré pero tu tampoco! Los niños tomaron una manzana del suelo y corrieron a plantarla en un lugar escondido de los mayores. Sentados junto a un riachuelo y mientan comían cada uno una deliciosa manzana, se abrazaron en señal de victoria. quedaron en verse allí todos los lunes. Uno de ellos al despedirse, sacó del bolsillo un pañuelo palestino y se lo puso al cuello, el otro sacó su gorro judío y se tapó la cabeza. ¡De pronto! una explosión sonó en el aire... ¡Malditas sean las guerra!