Lluvia

26.01.2017 20:57

La hermana lluvia ha vuelto a nuestra tierra y los gallegos se lo agradecemos en el alma. Somos hijos del agua y gracias a ella existimos. No son aguas torrenciales, que siempre son malas, es esa lluvia lenta y constante que hace que la tierra se esponje y se abra a la vida, después de un verano demasiado largo. Santiago de compostela se sentía desamparado sin ella y la catedral miraba al cielo en espera de que fuera visitada por las nubes. Los pueblos se dejaron ver durante unos días y ahora poco a poco volverán a su sueño de algas de río y truchas juguetonas. La nieve hará la delicia de los esquiadores, pero más su deshielo a los labradores. Sabia Madre Naturaleza, no nos castigues por tratarte tan mal destruyendo los bosques y plantando eucaliptos que no dejan que nadie viva a su sombra; vampiros del agua y hacedores de largas sombras. ¿Donde los castaños, los robles, los pinos, las hayas? Los bosque ancestrales de mi hermosa tierra, aquellos que hacían soñar con la Santa Compaña y con el hombre lobo, as fadas(hadas) as Bagalumes (luciérnagas) os trasgos( duendes malos). ¡Tierra! ¡No te merecemos !