La noche

15.04.2015 00:26

En la tranquilidad de un pequeño apartamente, la noche se hace amiga y el silencio un buen compañero de viaje. Las dificultades por salir adelante se me hacen cada vez más grandes. Son muchos gastos el espectáculo nuevo, y muchos los pesos en mi mochila para poder caminar con soltura. Mi corazón no me permite abandonar en el camino a nadie de los que me han querido o me quieren , y esa "maldita educación" me recuerda que la conciencia existe. ¡Curioso que esto me ocurra en un país sin conciencia! Podría retirarme, si pudiera quitarme los pesos que yo me he ido poniendo a la espalda en estos años, pero en realidaad no puedo hacerlo. No podría vivir, sabiendo que alguno se sintiera traicionado. la cabeza me da vueltas y pienso como sacar adelante este proyecto. En España no hay personas o sociedades como en otros países que se hacen socios de los espectáculos para hacerlos mejor y arriesgan su dinero para ello, claro está que les desgraba, algo que aquí no ocurre. Hoy fue el día de la República y el recuerdo de las dos no esmuy reconfortante, si se analizan con seriedad. Hoy era el santo de mi madre, aunque puse que era su cumpleaños, cosas del tiempo. Cuando viví el éxito en Cleofás, nunca pensé que este país cayera en esta crisis económica y cultural. Uno se desanima, es dar golpes de ciego, predicar en el desierto. No hay nada peor que ser payaso y sentirse solo con tu nariz roja y un corazón de niño, al que han pisado muchas veces mientras el sonreía para que nadie se diera cuenta de su tristeza. No soy un hombre depresivo, pero si me duele eso que llaman alma y que nadie sabe localizar en el cuerpo humano. Es un dolor de sentirse abandonado, solo en una lucha inutil contra un dragón que no tiene cabeza ni corazón. Tengo para vivir, para comer, tengo un techo ¿Que más quiero? Es esa eterna duda de no saber que hace uno aquí, para que está aquí y ahora. El dudar si has hecho lo correcto , o si has aprobechado el tiempo que te han dado. Me encantaría retirarme a un convento un año sabático para mensar en mi , pero hacienda no me lo permite. Un año, dos o siempre. Nada pasaría, un comentario en la tele y nada más; y a lo mejor ni en el telediario. Hay que ser muy valiente para tomar esa decisión, y hoy me siento cobarde. ¡Si pudiera encontrar alguien que comprara todo lo que tengo! Me marcharía a un lugar tranquilo en busca de eso que no encuentro desde que tengo uso de razón, un espejo donde encontrarme y ver claramente mi interior .