Jesús 3

07.02.2015 20:45

Esto pasó hace tiempo, pero como si fuera ayer. Estaba yo una de esas tardes en que la vida es una nada sin futuro, o un futuro sin nada, paseando por Valencia solo, cuando un coche atropelló delante de mis narices a una persona. Acudimos enseguida las personas que estábamos cerca para ayudarle, pero no se movía y alguien comprobó que ya no respiraba. No tenía sangre por ningún lado, y su cara era de felicidad. Cuando vi que no podía hacer nada,me senté en un banco cercano , en la acera de enfrenté y contemplé casi sin verlo lo que sucedía. Llegó la ambulancia. La policía hizo lo pertinente y la vida volvió a su monotonía. De pronto me di cuenta que a mi lado estaba un hombre sentado, el que luego sería mi amigo Jesús. Suso para los gallegos. Después de un rato en silencio, me preguntó: ¿Duro verdad? Yo le respondí: Si, esta vida tiene tela. Recuerdo que hablamos de muchas cosas, pero ninguna transcendente. Era una persona que transmitía paz, que era lo que a mi me hacía falta. Cuando se marchó me dijo muy tranquilo: No te preocupes por él, está más tranquilo y feliz que tu. Me dio la mano y me aseguró que nos veríamos cuando menos lo esperara. Me lo dijo con tanta seguridad que me lo creí. Pasados los años me lo he vuelto a encontrar en los sitios más curiosos. En un club gay, en un casino, haciendo auto stop, comiendo en un bar de carretera, donde menos te lo puedas imaginar, pues ahí. Lo he olvidado durante muchos años, pero últimamente parece que nos vemos más. Estuvo un tiempo, según me contó, un tiempo en el desierto, pero no me dijo para qué, pero últimamente lo veo mucho por la ciudad, me ha dicho que es más desierto que el de arena donde estuvo él. poco a poco me voy acordando de más cosas que os iré contando.