Duele

13.01.2013 12:23

Duele cerrar la puerta de tu casa, sobretodo cuando hay personas que te piden que no lo hagas porque necesitan entrar en ella. Espero que esta nueva puerta que abro, les pueda ayudar a seguir contando conmigo como lo han hecho hasta ahora. Necesito reencontrarme, para no perder mi norte. Lo sucedido en estos últimos años en mi vida no ha sido fácil, pensando que al mismo tiempo tenía que hacer reír por los teatros de esta España que cada vez me duele más; sin ser nunca un patriota ni un defensor de banderas y estados, pero uno en su ignorancia, no comprende a los llamados "padres de la patria"   en esta masacre no solamente económica, sino la cultural, que cada días es más aterradora. Soy un utópico nato, un soñador que no quiere dejar que le pisen sus sueños, pero hay días, y en este caso años, en los que parece que se han puesto todos mis enemigos de acuerdo para intentar hundir este barco que es mi vida. La injuria, el insulto gratuito, el menosprecio, la falta de apoyo por aquellos a los que ayudas, me hacen sentir lejano de una sociedad que no entiendo, una sociedad que se ha hecho, cutre, hipócrita hasta la saciedad, falsa, rencorosa, egoísta y falta de todo civismo. No es cierto que los tiempos pasados fueran mejores,no, pero estos son terriblemente demoledores. TODO NO VALE.  Parece ser que aquellos que no entramos en esa vorágine, que somos muchos, somos los tontos que nos callamos, aguantamos y soportamos que nos pisoteen a diario. Tengo miedo de que este pueblo se despierte un día con ganas de venganza, porque a lo largo de la historia a demostrado que no sabe parar, y entonces todo por lo que hemos luchado se hundirá en el fango de los poderes económicos. Duele cerrar la puerta de mi casa,pero por mi salud mental he de hacerlo. No puedo consentir que los insultos me afecten y que los halagos  no me dejen ver mi realidad, aunque nunca he sido persona de tomar estos últimos como un biberón necesario para mi vida, aún reconociendo que gusta ser querido y admirado por las cosas buenas que hayas podido hacer. Se que lo que dicen les sale del corazón, y duele ¡claro que duele! cerrar las puertas a toda esa gente que te respeta y quiere sin pedir nada a cambio. No es un adiós,solo cambio de casa y de vecindario, eso si con mi petirrojo en el hombro para que no me deje de aconsejar.