Diego fortea ha dicho

27.11.2014 23:17

 

 
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El Borrajo me ha enseñado que es mejor tomar café con amigos que champán con idiotas. El Borrajo me ha enseñado lo difícil y serio que es hacer el humor. El Borrajo me ha enseñado a asumir que uno siempre tiene que sentirse necesario, pero nunca suficiente. 

El Borrajo me ha enseñado que hay cosas que se han de hacer gratis, y otras ni aunque te paguen. El Borrajo me ha enseñado a no vivir del miedo. El Borrajo me ha enseñado que la soledad se viste de gala. El Borrajo me ha enseñado que una muestra de cariño y sinceridad vale más que cualquier medalla. El Borrajo me ha enseñado que ese cariño no se compra, que es como la sonrisa de un niño al que le gustas o no te sonríe. El Borrajo me ha enseñado que hay gente a la que le sobra el tiempo y que debería donarlo, ya que hay gente a la que le faltan horas para hacer cosas. El Borrajo me ha enseñado que puedes hacer cosas maravillosas sin darte cuenta.

El Borrajo me ha enseñado que hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece. El Borrajo me ha enseñado a valorar lo aparentemente fácil, lo que para mí es accesible y para otros no tanto. El Borrajo me ha enseñado a crear un mundo donde burlarme de mis propios problemas. El Borrajo me ha enseñado a saber cuándo hay que saludar y a saber cuándo hay que despedirse. El Borrajo me ha enseñado a pasar desapercibido y a bajar de algunos peldaños con dignidad. El Borrajo me ha enseñado que a veces tenemos al lado un ser que nos quiere al que no hacemos caso porque nos encontramos mirando hacia otro lado. 

El Borrajo me ha enseñado a reconocer lo bueno que hacen nuestros ‘contrarios’. El Borrajo me ha enseñado que hay más idealistas que gestores. El Borrajo me ha enseñado a no meter todo y a todos en el mismo saco. El Borrajo me ha enseñado que a la gente hay que juzgarla de cintura para arriba, que es donde está el corazón y el cerebro. 

El Borrajo me ha enseñado a ser mi propia voz y no la de los demás, con mis errores y mis equivocaciones. El Borrajo me ha enseñado que la felicidad del presente no la sentimos, pero sí la de nuestro pasado.

Así que, Moncho, gracias por todo lo que me has enseñado sin darte cuenta.

— con Moncho Borrajo Domarco