Carlos

02.08.2014 12:33

Aquella mañana Carlos se levantó de la cama no como todos los días. Después de vestirse llegó a la cocina y le riñó a su madre porque el desayuno estaba frío, mientras la madre le miraba embobada y repleta de felicidad. Carlos continuó quejándose de que su mejor camisa no está planchada como el quería, y su madre saltaba de alegría ante lo que veían sus ojos. Carlos se quejó de que no hubiera tabaco en casa, y su madre prometió comprarle todo el que quisiera. Carlos no entendía nada de lo que sucedía, cuanto más se quejaba, su madre era más feliz. Cuando Carlos dejó de quejarse de todo, su madre se abrazó a él y con los ojos repletos de lágrimas dijo: ¡Hijo caminas! Carlos tenía la polio desde que tenía 7 años y no se había levantado de la cama hasta hoy por primera vez, el día del cumpleaños de su madre. Su padre estaba en el mar desde hacía tres meses.